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Cómo iniciar a los niños en los juegos de mesa

No sé si te pasará lo mismo que a mí pero yo tenía una pequeña obsesión porque mis hijos fueran usuarios de juegos de mesa. Los momentos de juego que recuerdo de mi infancia siempre son al aire libre o jugando a juegos de mesa. Qué emoción sentía cuando algún día mi madre me recogía del cole por la tarde y me decía que venían mis primos a jugar a casa, era mi máxima felicidad a los 8 años. Eso sí, que tiemblen los adultos, éramos bastantes primos y algún desperfecto se producía seguro, por no hablar de los pobres geranios del jardín, y el aspersor que siempre era destino de todos los balonazos. Mi segunda diversión favorita eran los juegos de mesa. Tenía la gran suerte de que una de mis primas también era mi vecina y además nos gustaban los mismos juegos así que el entretenimiento en compañía estaba asegurado. Mi abuela nos enseñó juegos de cartas desde muy pequeñas, y junto a la baraja siempre teníamos un papel con la lista de todos los juegos que íbamos aprendiendo, y otro con los juegos en solitario (creo que mi prima aún conserva esas listas). Por eso hoy en día, cuando voy a un parque o a una terraza y observo a los grupos de niños o adolescentes, me produce nostalgia lo que veo, grupos de varias personas que están cara a cara pero que su conservación la mantienen a través de redes sociales, y su risa no se refleja en sus caras sino insertando un emoji con lágrimas en los ojos. Es cierto que hay que adaptarse a cada época pero me cuesta ver que las nuevas formas de interactuar con tu grupo de amigos sean mucho más frías que hace 30 años. No voy a juzgar que des a tus hijos una pantalla en ciertos momentos, yo también lo hago cuando lo considero necesario, pero creo que es importante tener siempre el control sobre estos aparatos que nos quitan horas de vida aunque paradójicamente nos la hacen más fácil.

¿Qué podemos hacer para evitar el uso excesivo de pantallas?

Limitar nuestro propio uso de dispositivos. Este es el punto que yo peor llevo. Mis hijos no usan nuestro móvil, pero a mi me ven constantemente hacerlo. Puede ayudarte establecer unos horarios donde ellos sepan que los adultos tienen su rato reservado para consultar el móvil. Ofrecerles alternativas. Como te contaba un poco más arriba, no hay nada que haga más ilusión a un niño o niña que juntarse con sus amigos. Facilita que haga vida social, con amigos o simplemente llévale a un parque donde pueda relacionarse con sus iguales. Y si tienen primos, tratad que se vean a menudo, para mi es uno de los recuerdos más bonitos que ahora conservo. Enséñales a jugar a juegos de mesa. Te dejo algunas pautas para que consigas engancharlos:

  • Es evidente que al principio tendrás que jugar mucho con ellos, pero después podrán aportarles buenos momentos incluso estando solos. ¿Cuántas veces habré jugado yo al parchís con mi amigo invisible de pequeña? A mi hijo se lo enseñé un día que se aburría y yo estaba ocupada, y en ese momento nació su amigo imaginario al que llamó Periquito. Han echado partidas durante años, incluso al ajedrez.
  • Coloca siempre los juegos a su alcance. No solo es importante tenerlos a su mano, si no también en su campo de visión. Si ven los juegos colocados en una librería a su altura, en algún momento sentirán la curiosidad de abrir uno y jugar, y poco a poco se irán familiarizando.
  • Déjales que los utilicen a su manera. Si eres muy cuadriculada como yo, hiperventilarás cada vez que juegan con los mepples del Carcassone a hacer minimundos o sacan todos los diamantes de Unicornio Destellos y los usan de moneda de cambio para sus juegos. Yo lo llevaba muy mal, y les decía constantemente que así no se jugaba y cuál era la manera correcta. Pero me acabé dando cuenta de que precisamente eso hace que poco a poco se vayan familiarizando con los componentes y algún día querrán aprender la mecánica del juego real. Además, de esta manera se aprovechan de todos los beneficios que aporta el juego libre: fomenta la creatividad, desarrolla la capacidad para tomar decisiones, se adapta a la etapa evolutiva del niño y sobre todo, les divierte.
  • Si ves que aún así no les llaman nada la atención, puedes ayudarles un poco. Yo lo hacía con mi pequeño, me ponía en el salón a leer, pero dejaba a mi lado 2 ó 3 juegos… inevitablemente en algún momento de la tarde me pedía jugar a alguno. Muchas veces incluso lo hacen solo por pasar tiempo con nosotros, pero todo esto hace que poco a poco se vayan enganchando, con todos las cosas buenas que esto les aportará.
  • Y por último, lo de siempre, practicar con el ejemplo funciona. Así que si tu eres jugón, es bastante probable que tu hijo te quiera imitar.
Te dejo algunas ideas de juegos sencillos para que puedan iniciarse en el mundillo:

La Abeja Adela

Where is the cheese

La Fiesta de las Perlas

¡CUCÚ TRAS!

MY FIRST ACROBATS

Y acabo este blog con una pregunta que aún no he podido resolver ¿cómo enganchar a tu pareja a los juegos de mesa? Si tú lo conseguiste ¡cuéntame!

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